Viaje a Oporto en coche en Semana Santa

Se aproximaban los cuatro días libres de Semana Santa en 2014 y no teníamos plan. Hasta unos días atrás no sabíamos que estaríamos en España (estábamos viviendo en Argentina aquel año) así que nos agarró por sorpresa. ¿Y si nos vamos a Oporto? ¿Y por qué no?

Organizar un viaje en Semana Santa con poca antelación es complicado porque los precios aumentan al doble que en temporada baja, no solo de los hoteles sino también el de los transportes. Y entonces, ¿cómo nos vamos a Oporto? en coche de BlaBlaCar. Ya habíamos viajado varias veces en coche compartido mediante esta web a distintas partes de España. ¿Por qué no hacerlo para cruzar la frontera?

Contactamos a un grupo de universitarios que salían desde Madrid el jueves y volvían el domingo así que genial. ¿Y los hoteles? encontramos un Hostal barato y bien ubicado por Booking y no lo dudamos mucho. El hostal se llama “Duas Nacoes Guest House”. Perfecto. Reservado. “Oporto nos espera” dijimos. Y allá fuimos.

Vistas desde el río, Oporto, Portugal, 2014
Vistas desde el río, Oporto, Portugal, 2014

¿Qué ver en Oporto?

Llegar a una ciudad y no tener ni idea de qué hay de bueno ni por qué fuimos no es tan mal plan como puede parecer. Sabíamos que era un lugar con encanto y habíamos visto algunas fotos, pero ¿por dónde empezábamos a recorrerla? Hice lo que hacía años que no hacía: ir a la Oficina de Turismo local. Ahí nos dieron mapa y algunos datos. Todo cerca, perfecto. Podemos ir caminando.

Mapa Zona donde nos hospedamos, Oporto, Portugal, 2014
Mapa de Booking de la Zona donde nos hospedamos, Oporto, Portugal, 2014

Estábamos muy cerquita de la Plaza de Lisboa donde vimos una cosa muy curiosa que nunca había visto yo: césped, plantas y pequeños árboles encima del tejado del edificio que está debajo. Es un proyecto arquitectónico muy interesante que incluye una especie de centro comercial con una preciosa zona verde en el techo.

Plaza Lisboa con sus árboles en el techo y la Torre de los Clérigos detrás, Oporto, Portugal, 2014
Plaza Lisboa con sus árboles en el techo y la Torre de los Clérigos detrás, Oporto, Portugal, 2014

Muy cerca de allí, está la Torre de los Clérigos, la torre más alta de Portugal. Subimos  para ver la ciudad de Oporto desde lo alto y las vistas no nos defraudaron.

Vistas desde la Torre de los Clérigos, Oporto, Portugal, 2014
Vistas desde la Torre de los Clérigos, Oporto, Portugal, 2014

Como habíamos llegado tarde a la ciudad, ese día no dio para mucho más, salvo para callejear por la ciudad y llevarnos los últimos rayitos de sol que iluminaban los cerámicos azules de algunos edificios históricos de la zona. Una preciosidad. Arte puro.

Azulejos azules de un edificio histórico, Oporto, Portugal, 2014
Azulejos azules de un edificio histórico, Oporto, Portugal, 2014

Al otro día fuimos a visitar la Estación de San Bento, una reliquia histórica que merece muchísimo la pena. Entrar en esta estación de trenes es trasladarse al siglo IX.

Estación de San Bento, Oporto, Portugal, 2014
Estación de San Bento, Oporto, Portugal, 2014

Visitamos la Iglesia de San Francisco y sus alrededores y por un momento me acordé de Gantes en Bélgica y de cuánto me gusta la piedra cuando oscurece con la humedad y el paso del tiempo, cómo me gusta ese aspecto lúgubre.

Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014
Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014

Las vistas desde la parte de atrás de la Iglesia San Francisco no tienen desperdicio: las casas construidas hacia arriba, con sus tendederos llenos de ropa colgando y sus tejados color ladrillo me resultaron de película.

Barrio detrás de la Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014
Barrio detrás de la Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014

Oporto estaba resultando ser una de las ciudades que más me han gustado de Europa. Incluso sus callejuelas oscuras y un poco decadentes me gustaron muchísimo. Y ni qué decir de la gente, de los desayunos y la comida. Nos lo estábamos pasando muy bien y el entorno era digno de ser retratado a cada instante.

Una calle del centro de la ciudad, Oporto, Portugal, 2014
Una calle del centro de la ciudad, Oporto, Portugal, 2014

Caminando, caminando, llegamos a la parte baja de la ciudad y buscamos un sitio para comer y luego seguimos nuestro camino hasta llegar a orillas del río. Ahí estaban preparando una especie de mercadillo donde compramos algunos recuerdos para la familia de España y Argentina.

Mercadillo a la orilla del río, Oporto, Portugal, 2014
Mercadillo a la orilla del río, Oporto, Portugal, 2014

Volvimos a ver las casas antiguas con la ropa tendida fuera, a las señoras asomadas por la ventana observando la gente pasar, mientras oíamos a las señoras del mercadillo anunciar a gritos sus productos con una gracia que nos robó una sonrisa.

Casas Frente al río, Oporto, Portugal, 2014
Casas Frente al río, Oporto, Portugal, 2014

La zona del río, con sus barcos antiguos, el puente, las vistas de las casitas que van trepando la ciudad con sus coloridas fachadas, me dejó enamorada. Quería quedarme un rato más y sentir la esencia de Oporto en el vaivén de los botes, de la gente, de la corriente del río…

Barcos en el río Douro, Oporto, Portugal, 2014
Barcos en el río Douro, Oporto, Portugal, 2014

Más tarde nos fuimos a dar una vuelta por los Jardines del Palacio de Cristal donde terminamos persiguiendo a un pavo real para admirar sus colores cuando por fin quiso enseñarlos.

Pavo Real, Jardines del Palacio de Cristal, Oporto, Portugal, 2014
Pavo Real, Jardines del Palacio de Cristal, Oporto, Portugal, 2014

Y volvimos al río al caer la tarde, a presenciar el atardecer, a tomarnos un café con leche caliente tapados por una manta en una terraza que a pesar del frío desprendía calidez. Nos quedamos ahí un buen rato admirando la belleza de la Oporto nocturna y creo que volví a enamorarme.

Vistas del río Douro por la noche, Oporto, Portugal, 2014
Vistas del río Douro por la noche, Oporto, Portugal, 2014

Al día siguiente, arrancamos bien temprano para desayunar debajo del hostal donde las enormes tostadas con café y zumo de naranja nos estaban llamando. Todo a la mitad de precio que en España. Una maravilla. Y con las pilas puestas nos fuimos a callejear otra vez.

Calle de atrás del Hostal, Oporto, Portugal, 2014
Calle de atrás del Hostal, Oporto, Portugal, 2014

El Mercado de Bolhao con su aspecto un poco decadente, no nos dejó indiferentes. Nos daba la sensación de que la ciudad se mostraba tal cual era, como si el turismo le diera igual, como si el paso del tiempo le importara muy poco.

Mercado de Bolhao, Oporto, Portugal, 2014
Mercado de Bolhao, Oporto, Portugal, 2014

En la Zona de la ancha Avenida de los Aliados, por donde pasamos en varias ocasiones en esos días, la cosa cambiaba un poco. Ahí los bares eran un poco más de lujo y los precios te lo recordaban. Y es una zona bonita pero distinta, sin la magia de las zonas más antiguas, más descuidadas.

Avenida de los Aliados, Oporto, Portugal, 2014
Avenida de los Aliados, Oporto, Portugal, 2014

También el  Palacio de la Bolsa nos pareció un edificio precioso pero después de ver el Mercado, la Iglesia de San Francisco, las casitas descuidadas o la Estación de San Bento ya no podía asociar a Oporto otra cosa. Así que ya no me impresionó tanto como a otros viajeros.

Palacio de la Bolsa, Oporto, Portugal, 2014
Palacio de la Bolsa, Oporto, Portugal, 2014

Si hubo algo que nos devolvió a la Oporto de siglos pasados fue el tranvía. Al llegar abajo, al río, ahí estaba, esperándonos. Nos subimos al tranvía de madera y nos dejamos llevar hasta el final del recorrido.

Tranvía de madera, Oporto, Portugal, 2014
Tranvía de madera, Oporto, Portugal, 2014

Queríamos ver el mar y ahí estaba. Pero no contentos con ver mar quisimos ver playa así que caminamos por la costa hasta llegar a la arena, que a pesar del frío de principios de primavera, nos hizo sentir un poquito en verano.

Farol de Felgueiras, playa de Oporto, Portugal, 2014
Farol de Felgueiras, playa de Oporto, Portugal, 2014

Seguimos caminando y nos encontramos con un centro comercial en plena costa, casi como salido de la nada, aislado totalmente, pero tenía comida y eso nos estaba haciendo falta ya. Después de comer, nos metimos en el Parque Da Cidade o Parque de la ciudad, un lugar precioso que tuvimos para nosotros solos durante un buen rato.

Parque Da Cidade, Oporto, Portugal, 2014
Parque Da Cidade, Oporto, Portugal, 2014

Estábamos lejos pero decidimos volver a la ciudad andando hasta que nos dimos cuenta que estábamos agotados y con los pies hechos polvo así que quisimos tomarnos un bus que esperamos casi una hora y nunca pasó. Al final nos tuvimos que tomar un taxi. Estábamos muy lejos. Al regresar a la ciudad pasamos por una plaza que no puedo recordar su nombre ni localizar en el mapa pero que me encantó.

@rominitaviajera riendo en una plaza de Oporto, Portugal, 2014
@rominitaviajera riendo en una plaza de Oporto, Portugal, 2014

Por la noche cenamos cerca del hostal en un bar un poco cutre pero económico y con una Francesinha fantástica (pan con carne cubierto de salsa picante y queso gratinado). Excelente. Estábamos tan llenos que queríamos irnos a dormir pero al volver a casa caminando nos cruzamos con gente bailando en la acera. Algunos con sus copas en a la mano. Y a mí me entraron ganas de bailar. ¿Y por qué no? me dije, y me puse a bailar nomás.

Al día siguiente teníamos poco tiempo porque era el día de regreso a Madrid, así que mucho no hicimos. Y no recuerdo si fue este día o el anterior o quizás el primero, que nos acercamos a la Librería Lello e Irmao, un emblema de la ciudad. Aparece en alguna película de Harry Potter así que ya pueden imaginar qué aspecto tiene. No pudimos hacer fotos porque estaba prohibido pero de verdad que es un escenario de cuentos.

Y ese fue nuestro paso por Oporto en Portugal, una de las ciudades que más me han gustado de Europa, una ciudad que desprende un encanto especial, una sensación que me cuesta describir con palabras. ¿Magia tal vez?

Señora asomada por la ventana, rincones de Oporto, Portugal, 2014
Señora asomada por la ventana, rincones de Oporto, Portugal, 2014
Contacta con la autora

rominitaviajera

Nací en una preciosa ciudad llamada Mar del Plata, y crecí allí rodeada de amigos y familia, hasta que por circunstancias de la vida, emigré junto a mi familia a España, donde actualmente resido, aunque nunca se sabe adónde estaré mañana. Licenciada en Periodismo, Master en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos, activista por un mundo mejor, más justo y sostenible, viajera insaciable, lectora incansable...y un poco artesana de piezas a croché. Mi mayor pasión: viajar. Desde hace unos cuantos años, vengo persiguiendo y cumpliendo mis sueños como tirarme en caída libre desde una avioneta, ir de voluntariado a un país africano, conocer las Cataratas del Iguazú, subir a Machupichu caminando y por qué no, dar la vuelta al mundo.

Un pensamiento en “Viaje a Oporto en coche en Semana Santa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *